DIBUJOS DE LUZ

Mensajero del sur

NOTICIA DE ROBERTO LOZANO BRUNA28/10/2012
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Mensajero del sur

Pau Gasol juega al baloncesto con jóvenes angoleños en un parque de Luanda. :: FOTOS CESNA

El cineasta vallisoletano inicia con este reportaje una serie en la que relata sus vivencias en los viajes que le han llevado a recorrer el continente africano

Viajé por primera vez a Kenia en 2004, para rodar un documental sobre el fenómeno de los "slums" de Nairobi, grandes cinturones de miseria que al igual que en la mayoría de las grandes ciudades africanas, se han ido formando en los alrededores de la capital keniana en los últimos años.

El impacto que me produjo la visión de una inmensa ciudad de chabolas construidas con chapa y cartón fue como un seísmo interior. Kibera, el "slum" más grande de África, tenía por aquel entonces más de 700.000 habitantes, más del doble que la mayoría de las ciudades españolas, y sobrepasaba ya al suburbio de Soweto, en Sudáfrica.

Aquella primera noche, después de una intensa jornada de rodaje, cada uno de los miembros del equipo trataba de explicar a los otros, como si de un exorcismo conjunto se tratara, qué es lo que había visto y sentido durante ese imborrable día.

Hombres, mujeres, niños y ancianos sobreviviendo en condiciones de insalubridad que resultaban inhumanas. Kibera, como cualquiera de los cientos de pequeños "slums" de Nairobi, carece de cualquiera de los servicios básicos. En el centro de las embarradas callejuelas, incluso de algunas de las "avenidas principales", hay una especie de zanja que, a modo de colector, canaliza todo tipo de desechos: heces, orines, restos de alimentos, plásticos, basura... El olor era tan difícil de soportar que los que fumábamos lo hacíamos encendiendo un cigarrillo con otro.

Para explicar la formación de los suburbios urbanos decidí viajar a Machacos, una aldea a unos cien kilómetros de Nairobi. Allí veríamos las condiciones en las que se vive en las zonas rurales del África más profunda, «en los caminos perdidos de África», que diría Javier Reverte, y descubriríamos por qué la población abandona sus pequeños campos de cultivo para buscar mejores oportunidades en las grandes ciudades.

Era la época de la cosecha y un hombre al que acabábamos de entrevistar, me señaló desde un alto elevado una pequeña plantación cercana.

- «Mira el maíz; dentro de dos semanas se supone que tenemos que recolectarlo, pero esas plantas no levantan ni un metro del suelo. Eso significa que en los próximos meses mucha gente va a morir de hambre».

Me aparté lejos del equipo, no quería que notaran que algo se me había partido por dentro. Me invadió una horrible angustia. Me dolía el mundo. No podía comprender cómo había podido soportar la visión de Kibera, pero no era capaz de aguantar las palabras de aquel hombre.

Allí, sobre aquella pequeña colina comenzó "Dibujos de Luz".

Cinco años más tarde, comenzamos a rodar en Angola, en el suroeste de África.

La guerra civil de Angola, 1975-2002, un claro ejemplo de la pésima descolonización de los países occidentales, ostenta el triste récord de ser la más larga de África y sirvió como uno de los escenarios de enfrentamiento durante la guerra fría entre la Unión Soviética, que apoyaba al Gobierno del MPLA, y Estados Unidos que se alineó con la SWAPO, el grupo opositor.

Durante los largos años de contienda, el tránsito de personas por el país era muy reducido debido al cierre de fronteras y el bloqueo de los caminos, lo que, a diferencia de otros países africanos, redujo muy considerablemente la propagación del VIH-sida.

Se podría decir que la guerra actuó a modo de protección frente a la enfermedad y supuso que Angola tuviese una tasa de prevalencia baja. Pero el problema fundamental era que la población tenía un total desconocimiento del modo de transmisión del VIH-sida.

La lucha contra el sida

Esta falta de conocimiento suponía que los factores de riesgo multiplicasen la posibilidad de que la incidencia del sida aumentase rápidamente, y motivó al Gobierno angoleño a declarar la lucha contra la enfermedad como uno de los principales retos del país.

La situación de la infancia en Angola y la problemática del VIH-sida era el eje troncal del primer documental que realizamos en colaboración con Unicef, la Agencia de Naciones Unidas para la Infancia.

Aquel primer rodaje fue un verdadero milagro. Teníamos unas grandes limitaciones de tiempo y la responsabilidad de no defraudar a Pau Gasol, que había confiado desde el primer momento en el proyecto y viajaría a Angola para participar en la producción, como embajador de buena voluntad de Unicef.

A nuestra llegada a Luanda observamos que las heridas de la guerra todavía eran visibles en algunos lugares de la capital. El tráfico vivía en un atasco continuo desde primera hora de la mañana, lo que nos hizo suponer las dificultades que encontraríamos en los desplazamientos entre las localizaciones.

En Kenia había visto cómo distintos agentes de cooperación y algunas organizaciones religiosas católicas realizaban repartos gratuitos de preservativos entre los jóvenes.

En África el sexo, se vive desde edades tempranas y muchos jóvenes, sobre todo los hombres, prefieren practicarlo «carne con carne», la expresión que utilizan habitualmente.

Este era uno de los objetivos, tratar de concienciar a los jóvenes sobre la importancia de la prevención y Pau Gasol era sin duda un grandísimo aliado.

Jóvenes sin presente

El baloncesto en Angola es uno de los deportes que cuenta con mayor número de seguidores (recordemos que España sufrió una de sus derrotas más dramáticas durante la celebración de los juegos Olímpicos de Barcelona 92 frente a la selección del país africano en lo que se denominó "el angolazo"). Y Pau representa para muchos jóvenes angoleños un ejemplo de superación.

"Mensajero del Sur" es la historia del encuentro de dos mundos: la lucha por la superación de Ezio Fernández, un joven angoleño, y el compromiso de Pau Gasol. Ezio nos muestra cómo es la vida en los suburbios de Luanda y nos expone cuáles son las dificultades a las que se enfrenta la juventud de Angola, cuyas perspectivas laborales son muy escasas.

Durante el rodaje convivimos varios días en el barrio donde vivía Ezio, un pequeño suburbio a las afueras de la capital, para mostrar el día a día de la población. Pero sin lugar a dudas uno de los momentos más duros fue la visita al Hospital Pediátrico de Luanda. Pau Gasol y el resto del equipo recorrimos las salas de malnutrición, tuberculosis, VIH-sida repletas de niños acosados por las enfermedades.

Nacer en un suburbio limita la vida de sus habitantes al extremo. Salvar la barrera del subdesarrollo es prácticamente imposible. La vida se reduce a la supervivencia. Lo que importa es hoy y ahora, mañana será otro día para vivir o, tal vez, morir. Esa forma de vida a la que están condenados tantos seres humanos nos invita a preguntarnos sobre la responsabilidad que tenemos sobre ello y a cuestionarnos nuestro modelo de vida occidental.

Pau Gasol lo reflejaba en "Mensajero del Sur" con una breve reflexión: «África, el continente de la tierra roja, donde el sol hace arder al cielo en una gama de colores imposibles. África es el deseo del norte, de vivir la vida en el instante y la vida en África es ahora, en este momento, eso que nosotros en Europa olvidamos tan a menudo».
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